Traducir
English French German Italian Portuguese Russian Spanish
Homilía del Padre Inspector del día 24 de Mayo PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Miércoles, 27 de Mayo de 2020 16:00

El Padre Inspector Ignacio Ocampo Uribe, presidió la Santa Misa de   7 de la noche en la Parroquia –Santuario de María Auxiliadora de la Ciudad de México, durante la celebración del séptimo domingo del tiempo Pascual, Solemnidad de la Ascensión del Señor, día en que se celebró la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales y para la Familia Salesiana y la Iglesia la Fiesta de María Auxiliadora.

En un mensaje de gran esperanza el Padre Ignacio exhortó a todos a hacer la voluntad de Dios con mayor valentía en tiempos inciertos, exhortó a preguntarse cada uno sobre lo que Dios quiere de nosotros en las circunstancias actuales, ante los retos instó a despojarse a cada uno de sus seguridades pasajeras y aparentes.

Pidió tomar como seguro asidero a Jesús y María, pues Cristo nos dijo que permanece  ‘con nosotros hasta el fin del Mundo’, y de María nuestra Madre, llamó  a ser como Ella, hasta hacer lo que Jesús nos pide.  Además invitó a dejarnos llenar del Espíritu Santo para que Él actúe renovándonos en la próxima celebración de Pentecostés y todos los días de nuestra vida.

 

Video del Canal del P. Urbano Rodrigues Higareda

 

Estas son las Palabras de su Homilía:

“La página del Santo Evangelio en este día es asombrosa, solamente en cinco versículos, san Mateo ha resumido la sustancia de la identidad de Cristo y de su Iglesia.

Y la escena es muy solemne: obedientes al aviso del Resucitado, los discípulos llegan al lugar donde les citó, Galilea, se postran ante su Maestro y Señor, y Él empieza a hablarles, a trasmitirles, a encomendarles su tarea y su misión, casi tan solemnemente como un patriarca, dejaba su testamento, su herencia a sus hijos, a sus elegidos.

En este cuadro los 11 apóstoles presentes, resultan un símbolo muy fuerte, está presente ahí toda la Iglesia, ante Cristo. Hemos ahí a la Iglesia de todos los siglos ante su Señor, ahí está representado el Papa, está de hecho el primer Papa, está Pedro ahí, los Obispos, todos los laicos, y sus movimientos y asociaciones, están los religiosos, las religiosas, los diáconos, los presbíteros, los catequistas, los demás ministerios, todos ahí compareciendo ante Jesús.

Y nuestro Señor cabeza primera y principal de nuestra familia en la fe con su autoridad suprema, les confiere y les envía a una Misión Universal. Se trata de una Misión Universal, es decir, extendida a todos los pueblos: 'Vayan a todas las naciones', y 'a todos los tiempos'. Y es una Misión que ha de realizarse con obediencia: es un querer divino de Jesús Divino, Resucitado, y con la seguridad de que Él Señor, aunque llegue a parecer ausente, se ha quedado para siempre con nosotros, y permanece presente y actuante en todo.

La Misión que nos ha encomendado Cristo, queridos hermanos y hermanas, es el mayor reto, y es al mismo tiempo la mayor bendición para nuestra persona, y para nuestra existencia. Desafía nuestra generosidad y creatividad, para no dejar de cumplirla en ninguna circunstancia: ni en la persecución, ni en tiempos de guerra, ni en tiempos de pandemia.

Sabemos que los hermanos de los primeros tiempos sufrieron persecución sangrienta, en nuestro país también la vivimos tiempo atrás, hoy nos toca vivir una pandemia. La presencia segura de Cristo con nuestra Familia, ha sido muy patente en la perseverancia y en una espléndida vitalidad que la Iglesia ha tenido en esos momentos adversos la dispersión de los discípulos por la persecución, los primeros tiempos del cristianismo, creó nuevas comunidades entre los paganos.

Y eso se fue replicando en muchos sitios, ampliando así, el Evangelio y la labor misionera. El testimonio de quienes murieron firmes en la fe, ganó contra todo pronóstico humano muchos corazones para la causa de Cristo.

¿Qué vitalidad querrá traer -queridos hermanos- el Señor a nuestra Iglesia Universal en este tiempo de pandemia?

¿Qué nos estará nos está pidiendo a su iglesia de hoy desafiando, como nunca antes, nuestra creatividad y nuestro celo apostólico?

¿Cómo vamos ha seguir yendo hoy a todos los pueblos a ser discípulos con el don de los Sacramentos y con la enseñanza que el Señor nos mando realizar?

¡Bueno!... el cuadro del Santo Evangelio es tan realista que reporta que algunos de los discípulos presentes ante Jesús, todavía en ese momento definitivo titubeaban.

¿No seremos discípulos titubeantes, los que aún ahora nos resistimos con la negación? no queremos cambios, seguimos a lo mejor escépticos, desconectados de la realidad, frenados, paralizados y no logramos desanclarnos de la expectativa y de la impaciencia, por regresar a la rutina de nuestra vida anterior.

¿Por qué no considerar que nuestro Señor nos está llamando a una Fe más grande?

¿A admitir novedad en nuestra vida y en nuestra Misión apostólica?

¿No será que el Señor nos pide algo extraordinario hoy?

¿Que significa para nosotros la misión del Resucitado hoy?

¿No nos toca esto muy personalmente?

¿Podremos reconocer y seguir el llamado del Señor Vivo, aferrados a una rutina anterior y atándonos a cosas que sabíamos hacer?

 

¿Y si Dios ya no quiere eso?

¿Y si mucho de eso ya no se podrá hacer en el futuro inmediato?

Y sobre todo ¿Eso era grandeza de fe?

¿No será más bien grandeza de fe, abrirse a creer que el Señor resucitado trae - de verdad- Vida Nueva, y quiere renovarnos profundamente, desinstalándonos, moviéndonos de nuestras certezas, de un seguimiento de Cristo que era inercial y rutinario?

¿Cómo nos está llamando hoy, el Señor, nuestro Dios, a una fe y seguimiento suyo, verdaderamente del tiempo Pascual, verdaderamente de Resucitados?

No es del todo cierto que en el panorama presente, y en le futuro, domina y dominará la incertidumbre en todos los ámbitos, y que no tendremos asideros seguros a la mano... 'Sépanlo: Yo estaré con ustedes hasta fin del mundo', dice nuestro Señor.

Las palabras del Señor no pondrían ser más pertinentes y oportunas para nosotros hermanos, en la tarea misionera, en estas nuevas condiciones: No estamos solos.

Jesús como Dios con su poder y su eficacia, está con su Iglesia por siempre.

¿Cómo ser un buen catequista, un catequista renovado, renovada hoy con esta convicción?

¿Cómo ser un buen trabajador, cómo ser un buen docente, cómo ser un buen profesionista creyente en estas condiciones?

¿Como ser un religioso, una religiosa, cómo ser sacerdote, novicio, joven salesiano, exalumno, exalumna, que obedece y se aplica fielmente al mandato misionero de Cristo hoy?

¿Es el Señor Jesús Vivo nuestra seguridad?

¿Habrá otra seguridad posible que valga la pena que comprometa y mueva nuestra existencia que no sea Jesús?

Mirando el contenido de lo que Jesús nos pide enseñar, a nosotros sus discípulos, resulta que es exactamente lo mismo que la Santísima Virgen les dijo a los sirvientes en las bodas de Caná, 'enséñenles -dice el Señor- a cumplir cuanto les he mandado, 'hagan lo que Él les diga' dijo nuestro Madre en aquellas bodas.

Hermanos, además de la presencia de Jesús, contamos con la seguridad de la asistencia de la Virgen, a quien hoy celebramos también: Jesús y su Madre son nuestros asideros seguros, la fuente de la certeza que tanto anhelamos, aterrerémonos al Señor y a Nuestra Madre hoy, y todos los días, todo el tiempo posible y oportuno.

Con la guía del Evangelio cotidiano, y mirando constantemente, el testimonio de la Santísima Virgen, su grande trabajo, su obra de Guía, de Maestra, de Auxilio de la Iglesia, especialmente nuestra Familia Salesiana, tenemos en el momento presente y tenemos el porvenir posible, muy iluminado.

Así como la Madre de Jesús, se mostró dispuesta a que Dios le cambiará la vida, y reorientará sus deseos y expectativas personales, abrámonos a lo que Dios quiera hoy... Nosotros sabemos lo que queremos... Podemos preguntarnos ¿Qué quiere Dios?

Preguntemos al Señor -Eso sí- como la Virgen lo hizo: '¿Cómo podrá Señor ser esto?' '¿Qué quieres tu Señor de mí?'

Seamos responsablemente concientes para involucrarnos más, y responder mejor como Ella lo fue, oremos así '¿Cómo podrá ser esto?', '¿Señor que quieres de mi?' Pero como la Santísima Virgen, abrámonos y confiemos plenamente en el poder del Espíritu Santo, que también sobre nosotros desciende y nos envuelve.

De cara ya, a la celebración de Pentecostés el próximo domingo, pidamos a Dios que su Espíritu nos invada, que su Espíritu renueve el Alma, que abra, que refresque nuestra mente y corazón, y nos impulse a realizar con fidelidad y diligencia, la misión concreta que el Señor Resucitado nos confía hoy.

María Santísima nos asista y nos auxilie.” Concluyó el P. Inspector.

Concelebraron el P. Carlos Aurelio Barbosa Castillo, SDB, Vicario del Inspector, el P. Efrén Sánchez Lino Delegado Inspectoral de Pastoral, el Padre Urbano Rodríguez Higareda, Delegado Inspectorial para la Familia Salesiana y para los Salesianos Cooperadores, el P. Jorge Gustavo de la Mora Esquivel, Ecónomo Inspectorial, el P. Francisco Javier Garay Marín, y proclamó el Evangelio el Diacono Ernesto Solís Pérez.

Cabe resaltar que al finalizar la celebración litúrgica, impartió la bendición final con una medallita que le fue entregada y bendecida por el Rector Mayor durante los momentos que vivieron en el Capítulo General 28, en las situaciones más difíciles para los capitulares y en los primeros días de la pandemia por el coronavirus.

El Rector Mayor P. Ángel Fernández Artime a semejanza de Don Bosco, bendijo medallas similares para los capitulares a modo de enviarles con la protección de la Virgen María a todos los rincones de mundo, como Juan Bosco hiciera a sus chicos en su tiempo en momentos de epidemia. Este signo lo ha hecho extensivo el Padre Ignacio el Pasado 24 de Mayo a toda la Familia Salesiana de la Provincia de México Sur

Durante la Misa el P. Inspector recordó diversos salesianos que partieron al cielo ya hace una año algunos en el mes de mayo o que se relacionaban con el mes mariano: El P. Salvador Hernández Fonseca († 23 de mayo de 2019), el P. Abel Jorge Morales Cedillo († 24 de mayo de 2019), el P. Gustavo Figueroa Arroyo quien festejará sus cumpleaños cada 24 de mayo y que todavía pudo celebrarlo en esas fechas el año pasado.

Además el Padre Inspector felicitó y se congratuló con los salesianos y laicos que dispusieron y siguen disponiendo los medios, su persona y recursos para hacer posibles las transmisiones de las celebraciones a través de las redes sociales e Internet.

 
gototop