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Del rechazo, el descarte y discriminación hasta la esperanza PDF Imprimir E-mail
Escrito por En Familia MEM   
Jueves, 12 de Septiembre de 2019 05:42

 

Video News

La historia de Adriana y de su numerosa familia está marcada por continuos abandonos, rechazos y dolorosos desplazamientos, en un intento de encontrar un lugar donde poder sentirse acogidos. El primero en abandonarlos es su padre; poco después es el turno de sus abuelos, luego una hermana. La madre apenas puede cuidar de sus seis hijos, que tratan de arreglárselas solos "como hacen todos los gitanos", dice Adriana.

Explica: "Pequeños robos, limosnas. Lavamos los cristales de los coches en los semáforos, vivimos y dormimos por la calle o cuando nos conviene, en la comisaría de policía o en la sala de urgencias de un hospital, al menos tenemos un lugar donde refugiarnos..." (Fuente Original: Vatican News).

"...Yo he vivido así desde los 8 años hasta los 15...", recalca Adriana. Es una historia que se repite en todos los lugares del mundo sobre todo para migrantes y desplazados, para las minorías étnicas y grupos vulnerables, una historia como muchas otras, pero donde se revela la presencia de Dios como lo narran los reporteros de Vatican News.

El relato de la joven  Adriana mueve el corazón, con voz entrecortada,  con sus ojos vivaces, sus manos apretadas entre sí  para armarse de valor, el entrevistador le pide pausar y calmarse pero ella le revela: "son lágrimas de alegría", pues  hoy tiene 23 años, una casa, una nueva familia, amigos y trabaja en una panadería en Roma en Via Trionfale.

Le gusta mucho lo que hace, pero sobre todo le gusta charlar con la gente del barrio para la que Adriana ya no esa "gitana"   de la que hay que cuidarse, sino una chica más que tiene sueños   igual que los jóvenes  de su edad, no una delincuente.

Ya    derramó   muchas lágrimas y  ha tenido pocas alegrías. Gitana, nacida en Italia, de padre croata y madre serbia, tiene cicatrices, muy visibles, mismas que reflejan  la discriminación que ha sufrido a causa de sus orígenes. Cuando Adriana llega a la Casa de Acogida de Menores Don Bosco en 2013, para iniciar un proyecto de inserción laboral,  Dios se le revela y todo se transforma.

 
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